domingo, 27 de enero de 2008

::: ¿Cuando Barranquilla dejó de ser salsera? :::

Con el reciente nombramiento de la bella Cali como capital mundial de la salsa he tenido conversaciones (y querellas) de varios barranquilleros que se quejan anonadados de la falta de siquiera un protagonismo secundario en tal nombramiento. Luego de que el manto de la resignación arropa la razón, caen en cuenta de que la ciudad dejó de ser salsera. Igualmente, a mi criterio, la cuidad dejó de ser tan currambera.

¿Porque digo tal cosa? Hombre porque es de natural conocimiento y lógico proceder que los pueblos, veredas, corregimientos y ciudades aledañas han venido en las últimas décadas radicándose en nuestra ciudad. Es normal que muchos conozcamos a alguien que sea o descienda de otro lado diferente a La Arenosa. Por consiguiente los barranquilleros de padres barranquilleros somos más bien pocos.

Han sido muchas las razones que causaron tal fenómeno (razones que no trataremos hoy) que causaron la mezcla de culturas (por así decirlo) con diversas costumbres que hoy ocupan las calles de mi cuidad. Que bacano y bonito que haya tal variedad ¿cierto? El problema es que se ha perdido la identidad de aquel barranquillero que baila arrebatao

Los muchachos de ahora (cuantas veces habrán escuchado esa vaina) están criándose en una cuna que no nos arrulló a nosotros tampoco. Es increíble (para los que vivieron acá hace unos 30 años atrás) como el vallenato, por ejemplo, se coló hasta convertirse en el ritmo que identifica la ciudad o el reggeaton que actualmente es la putería en música según muchos. Con profunda tristeza, y con el perdón a los amantes del vallenato y el reggeaton, no puede uno sentir más que extrañeza e indignación, al ver como nuestra identidad ha sido desplazada.

Y algunos me dirán:”… ¡eche! Isa, pero cuando estás mamando ron, ahí si te veo que hasta oyes un vallenato” Pero cuadro, nadie está negando la identidad costeña de ese género de Valledupar o la Guajira, que como la cumbia y ritmos carnavalescos (que amo con todo el corazón) representan nuestra idiosincrasia costera. Solo que ha pasado de ser aquel ritmo y son autóctono y provinciano a convertirse en la identidad de muchos “barranquilleros”… sí, entre comillas.

Luego de que la conversación que tenga con alguien esté finalizando, sobre la falta de protagonismo de curramba en el baile de ser una ciudad salsera, les respondo con algo que satisface la autenticidad: “… ¿Cuándo Barranquilla dejó de ser salsera?” – “La verdad nunca lo hemos dejado de ser” - Afirmo – “Claro, si vemos a nuestra ciudad como el conglomerado que ha crecido en una cuna currambera y que desde antaño traemos una tradición que seguirá (con el favor de Dios padre) a través de nuestros hijos, nunca hemos dejado de serlo. De hecho, uno de mis compadres, paisa él de La Ceja Antioquia, fue blanco de mi evangelización salsera a favor de la expansión del buen gusto. Así que mientras algo tan preciado permanezca en los más agraciados por su gusto musical nada estará perdido. Es un privilegio que seamos así y no se porque razón pero cuando algo no es tan popular y corriente tiene más valor”. Hasta la próxima.

1 comentario:

SCARAMANGA dijo...

vallenato, musica costeña???? a la defensa de nuestra identidad CARIBE, y no a la invasion provinciana y montañera, AY HOMBE!