lunes, 14 de enero de 2008

::: ¿Soy el único mamao’ de tanta noticia de “Emmanuel” y Clara Rojas? :::

Si, entre comillas porque su nombre es Juan David y no tomen este título a pecho por mis inclinaciones de izquierda como si estuviera en desacuerdo e indoloro a una situación tan bochornosa y grave como el secuestro. No, en lo absoluto. Pero, cuando un asiduo de la radio de AM como mi persona, escuchó a viva voz de la misma madre de Clarita como esta suplicaba a los noticieros para que no hicieran un festín de la noticia de la liberación, no puedo sentirme menos que incómodo al ver como estos fariseos del periodismo no han querido respetar la intimidad de los ex secuestrados.

No se si esta entrada aguante tantas cosas que quiero expresar, pero si hay una cosa que me da rabia, es cuando claramente nos están diciendo en la cara que hay noticias y, por ende, personas que son más valiosas que otras. Dejando claro que cada persona tiene su precio y afirmando el pensamiento de que somos desiguales. ¿Por qué digo esto? Hace como 10 días se me contó de una noticia atroz de un niño de 3 años que fue torturado, mutilado y botado en un muladar. Un niño de facciones finas que fue encontrado por un cerdo que hurgaba basura. Así fue que encontraron el cadáver y los pocos colombianos que lo leímos encontramos solo un parrafito en una esquina de El Heraldo. Ahora yo preguntó ¿Emmanuel vale más que este niño? ¿Por qué diablos no permitieron que una situación así, como la del niño encontrado en el muladar, fuera resuelta con el apoyo de los medios? ¿Cómo una noticia, una sola noticia repetida, impidió por culpa directa de los medios que se divulgara algo que considero de más gravedad? ¡Por Dios santo! Me ha costado tanto encontrar algún archivo de esta noticia por el solo hecho de aparecer cuando personas más importantes eran liberadas. No se ustedes, pero yo creo que más importante que la liberación de un secuestrado es la tortura, mutilación y masacre de otro inocente. Para mí es más importante lo que le sucedió a ese olvidado cadáver despedazado del pequeñito de 3 años que la repetición de la repetidera de Emmanuel y Clara Rojas. Con mucho respeto lo digo.

Desde acá, una voz sin voz, le pide a los periodistas que no abusen y conviertan un suceso como el que nos ocupa en un suceso farandulero. Denle por primera vez en su carrera ultraderechista un espacio a la imparcialidad. Lo único que quiero con esta entrada es que se conozca con similar importancia la noticia de mi niño colombiano que fue mutilado y torturado. Sin más, me despido.