viernes, 11 de enero de 2008

::: Una pausa en los videojuegos por el Junior de Barranquilla :::


Como barranquillero que soy sin comillas, amante de la salsa, la changonga y el bembeo, me place muchísimo ver como los Char se están metiendo la mano al dril por el equipo amado de los coterráneos.

He de reconocer que no soy el fanático más acérrimo de ningún equipo de fútbol colombiano (fútbol que hay que ver, pertenece a la Primera B a nivel mundial) pero que por esos prejuicios, patacones, boyo e’ yuca, bocachico y en resumen, crianza costeña, costera y barranquillera siento mio cuando pierde o cuando gana. Esa es la triste realidad. Muy dentro de mí el sentimiento barranquillero que se viste de marimonda y congo grande me toca el pecho para recordarme lo barranquillero que soy.

Si tengo algo de aceptación, amor, dolor y pasión por algún equipo del rentado colombiano es por el combinado barranquillero. Al Nacional siempre le he tenido muchísimo respeto por su disciplina y entereza, además de que es el equipo de los amores de uno de mis compadres y orgullosamente puedo decir que no pertenezco a aquel grupo troglodita que odia al verde verde. De hecho, agradecido estoy con el técnico paisa, “El Sachi Escobar”, que ha venido a pedir lo que es y empezar como se debe. Pero que se le va a hacer. Por respeto y amor a mi padre (el hombre que más quiero en el mundo, fanático juvenil del equipo juniorista e hincha de tele después que los años lo aquietaron un poco) el Junior se ha colado en mi subconsciente.

Por eso, hoy 11 de enero puedo expresar en mi diario cybernético a los cuatro vientos que estoy contento, como Chelo de Castro en cumbiamba, que se respiren aires de esperanza para el Junior: tu papá!